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Mi sentipensar la poesía de "Desentrelazándose" de dardo Passadore (atisbo de un ensayo)

Por Darío Valenzuela



En Desentrelazándose, Dardo Passadore no nos entrega un muestrario de versos bonitos, sino un ajuste de cuentas con la piel, con el tiempo y con la memoria. El poeta uruguayo-cordobés escribe desde la madurez de quien sabe que el amor duele, arde y a su vez, nos salva en los detalles más mínimos: un mate humeante, una hendija de luz o dos minutos de un abrazo inmortal que vence a la muerte. La poesía aquí es un "Dardo" filoso, que combina una solidez técnica impecable —de versos encabalgados, de pausas quirúrgicas y de una oralidad tamizada por la contemplación— con una pulsión visceral que conmueve desde las entrañas. El autor, desmonta el mito del amor idealizado para regalarnos una poética de la resistencia afectiva, donde abrir la mano no es perder al otro, sino fijarlo en la mirada de lo cotidiano, y sostenerlo en el milagro de la palabra para siempre. Es este, un libro imprescindible, hondo y luminoso. Un libro que le devuelve a la poesía amorosa su verdadera y extra-ordinaria dignidad humana. Sus páginas recorren las distintas estaciones del deseo, la intimidad cotidiana, la herida del distanciamiento y la permanencia del vínculo frente a la sombra de la muerte con un lenguaje que va desde la ternura doméstica, hasta la física de partículas y la era digital (algoritmos, crash, pantallas), Passadore demuestra que el amor verdadero es una batalla ganada a la finitud. "Desentrelazándose" es un abrazo en las palabras que atraviesa y contiene la esperanza más humana de "Amar y sentirse o haberse sentido amado como una huella indeleble en la memoria".